Deuda Externa y Fuga de Capitales

Como venimos denunciando, y el caso de la deuda con el Club de París es emblemático para demostrarlo, ese reclamo nace de una serie de delitos, demostrados oportunamente en un una investigación judicial con fallo en el año 2000 y aún vigente. Teniendo en cuenta esto, tenemos que destacar que las negociaciones que ha cerrado la semana pasada el Gobierno Nacional deberían ser tan ilegítimas como la deuda que la origina. De hecho, para referirnos especificamente a lo económico, que es lo que resaltan siempre los medios de comunicación y todo el arco político, incluyendo los partidos de oposisión, salvo raras excepciones particulares, en ese tema también se muestra deslegitimidad. En el fallo que mencionáramos al comenzar esta nota, los peritos, que minuciosamente investigaron este tema, concluyeron que “la deuda externa argentina no tiene justificación ni económica ni administrativa ni financiera”. Y el caso puntual del Club de París no es ninguna excepción.

La cuestión del club

En el expediente donde se investiga la generación de deuda externa constan muchos delitos en sus orígenes. En materia de derecho, ningún acto que nace con un delito puede legalizarse. Dicho en criollo, árbol que nace torcido muere torcido. Si bien no estamos de acuerdo en deshacernos de un árbol que nace torcido, este es parte de la vida, pero las deudas malhabidas lo único que generan son sacrificios en vano. Y en este caso el sacrificio lo estamos haciendo todos los argentinos. El más claro ejemplo es el caso de la deuda contraída por la empresa holandesa Cogasco para hacer un gasoducto que jamás se hizo y de hecho no entraron al país los 918 millones de dólares contratados para el caso. Pero sí cuentan en el debe, en la factura que nos pasan a todos los argentinos. Según los números que aclara Alejandro Olmos de su último trabajo editado sobre la deuda con el Club de París, la deuda original que se reclamaba del “default” del 2001/2002, es de 1879 millones de dólares, más deudas bilaterales que se le debían a algunos países de este grupo, que totalizaban 2579 millones de dólares. Esto da un total de 4458 millones. Pero ahora el gobierno acordó con el organismo 9700 millones de dólares. Osea que devolveríamos más del doble de lo que nos reclamaban originalmente. Pero ningún político ni economista llama la atención sobre esto.

La cuestión del fondo

Pero lo que buscamos llamar la atención en el tema de la deuda externa es algo anterior a lo económico, que es lo legal. No es lo mismo legitimidad que legalidad, esta última se basa en las leyes. Estas son ninguneadas o directamente violadas en materia de deuda. De hecho la deuda que reclama el Club de París, como la deuda externa en su globalidad, debe ser enmarcada en el marco jurídico creado en el año 1898 llamado “Deuda Odiosa”, porque no fue utilizada en beneficio del pueblo. La última vez que se aplicara (hasta ahora) fue en el año 2004, para repudiar la deuda de Irak contraída durante el régimen de Saddam Hussein. También porque fue contraída por un gobierno de facto; pero aún si hubiese sido contraída por un gobierno democrático, sería, de acuerdo a su fín, Deuda Odiosa.

Un ex presidente del Consejo de Ministros de Italia y conocido especialista en derecho financiero, Francesco Nitti, consideró que “los acreedores, que han prestado su dinero saben muy bien a quiénes han prestado y conocen los riesgos que corren. Si no han previsto la insolvencia, están en la situación de cualquier especulador que se ha equivocado en sus previsiones”.

Por otro lado, el Doctor Alexander Sack, para evitar fraude, afirmó que los acreedores tendrían que demostrar, frente a un tribunal internacional, que los fondos prestados se emplearon en beneficio del Estado, y recién después se admitiría la exigibilidad de las obligaciones.

También hay estudios realizados en Argentina como la Doctrina Drago o la Doctrina Calvo, que constituyen fundamentos tanto jurídicos como históricos en materia de deuda externa. Volviendo a nuestros días y para cerrar esta nota queremos llamar la atención sobre el discurso reinante (no sólo desde el oficialismo, sino que a esto se suma todo el coro politiquero, incluyendo los más liberales y también los periodistas) desde 2006, cuando efectivamente se le canceló de un solo pago toda la deuda que reclamaba el Fondo Monetario Internacional (FMI) convenciendosé y convenciendo a la mayoría que nos sacamos al fondo de encima y que no habría más deuda. Como verán, esto constituye una nueva zonzera, ya que la deuda no era solo con el fondo, sino que es un pulpo con todos sus tentáculos y el FMI no es más que la cabeza del pulpo. El FMI es el cancerbero de un mecanismo del cual ya no le hace falta sentarse a la mesa para que siga funcionando. Este mecanismo es el de la Deuda Perpetua y Argentina lo está aceitando nuevamente.

 

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